9 de abril de 2024 · 4 min de lectura · Personal Growth
Acerca de la importancia de establecer sistemas


Naturalmente, siempre fui apasionado por los temas que me interesan.
Esa pasión me condujo hasta el fondo en todos los proyectos en los que me comprometía.
Ya sean cuestiones personales o profesionales, siempre planteaba mis objetivos.
Metódicamente bajaba metas anuales en objetivos trimestrales y mensuales.
Se puede decir que se me daba bien esa planificación inicial.
La cuestión es que, mi pasión era y es un poco bastante desorganizada.
Aprovechaba ráfagas de motivación para hacer importantes avances.
Si bien solía alcanzar cierta constancia, eventualmente las distracciones o bloqueos llegaban.
Los hábitos que me proponía se rompían al primer olvido.
Los objetivos se volvían más difusos.
Fingía demencia y a otra cosa.
En esta situación, me di cuenta de algo.
La motivación es como el combustible: es un recurso finito que se agota rápidamente y detiene todo progreso.
La falta de motivación es algo natural que afecta a todos, eventualmente llega.
Esto nos hace perder el interés acerca de lo qué es importante para nosotros.
Comenzamos a tomar atajos de dopamina. La trampa de la gratificación instantánea.
Si bien no necesariamente olvidaba mis objetivos, si que negociaba inconscientemente su alcance o los plazos.
Me demoraba más tiempo del previsto, o los adaptaba cómo creyera que fuese conveniente.
Pero, tarde o temprano, recordaba mi planificación inicial.
Y, me preguntaba, ¿que pasó en el medio?.
Me preguntaba si ese objetivo era realmente algo que quería.
La respuesta solía venir sin dudas: Sí.
Noté rápidamente que el problema no estaba en el objetivo, sino en mi proceso.
El proceso que estaba tomando para alcanzar mis objetivos estaba, en parte, roto.
Aquí es cuando me tope con el libro Hábitos Atómicos, donde su autor James Clear menciona: “No te elevas al nivel de tus metas desciendes al nivel de tus sistemas”.
El concepto de “sistemas” me quedó resonando por un tiempo largo. ¿Qué era?
Un sistema esencialmente es un conjunto interrelacionado de normas, principios, acciones y otros elementos que organizan una conducta y sirven un propósito determinado.
Hay sistemas para todo: desde aspectos muy específicos y profesionales, como enviar un correo electrónico, hasta aspectos más generales y personales como lo es la meditación.
El nivel de un sistema representa la vara mínima de calidad de nuestro trabajo.
Cuando la motivación falla, son los sistemas que te ayudan a no caer.
Atraído por el concepto, empece a diseñar sistemas para organizar mis procesos de trabajo.
Decidí comenzar por una deuda personal: crear contenido todos los días sobre Product.
Lo había intentado anteriormente pero lograr esa constancia era muy desafiante.
Especialmente porque se requería una dosis de creatividad cada día.
El sistema era sencillo:
- Viernes, por la tarde: busco ideas, fuentes de inspiración y decido el próximo tema.
- Lunes, por la mañana: redacto un primer borrador de mi newsletter.
- Lunes, por la tarde: edito la newsletter y programo su publicación para el martes.
- Martes, por la mañana: redacto 7 piezas de contenido para LinkedIn y programo su publicación para de aquí a las próximas 7 semanas.
El sistema, además, incluye el uso de la herramienta Notion, plantillas para la creación de contenido (tanto newsletter como posts en LinkedIn) que me permiten acelerar el proceso de escritura, calendarios de contenidos y otros elementos.
El sistema funciona como un ciclo: se repite cada semana, sin excepción.
Afortunadamente, los resultados no tardaron en llegar.
Luego de implementar mi sistema para la creación de contenido, no fallé ni una sola vez en más de 5 meses.
Repetir el sistema una semana tras otra logro forjar los hábitos que necesitaba seguir.
Con un proceso más ordenado, multipliqué en gran manera la cantidad de impresiones, seguidores, interacciones y suscriptores de mi contenido.
La simpleza del sistema y sus resultados me motivaron a no abandonarlo, sino fortalecerlo.
Un sistema aporta previsibilidad y calidad al proceso que nos lleva hacia nuestras metas.
¿Por qué te comparto esta breve historia?
Independientemente de tu rol laboral, uno no deja de estar atravesado por múltiples metas.
Ya sea que estén escritas y planificadas o vivan en la cabeza, siempre se persiguen objetivos en el ámbito profesional, personal e incluso espiritual.
La universalidad de los sistemas y la posibilidad de establecerlos para prácticamente cualquier proceso y objetivo resalta su importancia.
Con sistemas sólidos, puedes convertirte en un mejor Product Manager.
En un founder de startup con mayores certezas sobre el negocio.
En alguien más conectado con sus amigos y familia.
En alguien más saludable.
Y la lista sigue y sigue.
Recuerda: sistematizar el proceso que sigues para alcanzar una meta es lo que te mantendrá comprometido a largo plazo, incluso en los días donde la motivación tambalea.
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